EL LIBRO DE SILVIA – CAPITULO 10 (Y FINAL)

EL LIBRO DE SILVIA

CAPITULO 10

Quizás deba autoanalizarme un poco para comprender mi personalidad.

Mi papá fue siempre una persona muy exigente, estricto de carácter.

Tuvo una vida dura, llena de sacrificios, perdió a su padre a los trece años, fue el único hijo varón con una hermana mayor y dos menores, y tuvo que ayudar en su casa desde temprana edad.

Le resultaba difícil estudiar, pero siempre aspiró a tener una carrera universitaria, y trató de hacer varios cursos mientras trabajaba y mantenía a la familia.

Pero así como siempre fue duro de carácter, también  siempre tuvo un corazón de oro, muy generoso con nosotros sus hijos, muy buen padre, siempre preocupado y dispuesto a ayudarnos.

De mi mamá aprendí muchas cosas, pero no me gustaba su manera de destacarse en todo, yo prefiero el perfil bajo, pasar desapercibida.

Sería incapaz de hablar delante de mucha gente, en una clase, delante de público, etc.

De todo esto concluyo en que no soporto la rigidez de carácter, ni que todo el  mundo me esté mirando.

Son las dos cosas que más me molestaron de mis padres y no las quisiera repetir.

Lo que rescaté de mi mamá es su gusto por el estudio, la lectura, relativamente su manera de vestir, muy pensante, también heredé su gusto por la cocina, y hasta ahora me gusta mucho la buena comida y cocinar.

Entre otras cosas que hice en los muchos años que estoy acá tratando de sobrevivir  y hacer lo que me gusta, fue  abrir  un curso de cocina en mi casa y crear una página en internet relacionada al curso, mostrando las comidas que aprenderíamos a preparar con fotos, explicaciones de economía en el hogar, etc.  .

No tuve muchas alumnas, aunque sí un montón de gente interesada.

El problema es que estaba destinado al público argentino y somos todos inmigrantes sin recursos económicos, así que aunque estaban todos muy interesados y recibí muchísimas felicitaciones por mi proyecto y gestos de admiración,  mi novedosa escuela de cocina no duró más de tres semanas.

La página que hice con esfuerzo y en la que me ayudó mi hijo mayor, desapareció de la red, porque no la mantuvimos.

Pero sigo con ganas de volver a ese mismo tema, ya veré cómo lo implemento esta vez para que no termine en un fracaso como la vez pasada, porque el breve tiempo que duró me dio mucha satisfacción.

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Mientras voy escribiendo el libro, siguen sucediendo cosas extrañas.

Me quejaba de mi trabajo, me apareció otro en el medio, dejé por un tiempo mi trabajo anterior, y lamentablemente no servía para el nuevo puesto, así que después de dos días, volví a mi ocupación  de siempre, pero esta vez con mejores condiciones.

Vieron que yo podía irme de un día para el otro y me aumentaron las horas de trabajo y mejoraron el trato, ya que yo les dije entre otras cosas, que me molesta mucho trabajar ahí y que sufro.

Ninguna persona tiene que sufrir cuando se levanta para ir a trabajar.

Entendieron mi posición y realmente estamos haciendo esfuerzos mutuos para poder llevarnos lo mejor posible y mejorar el ambiente de trabajo.

A través del Facebook reaparecieron compañeros de primaria y secundaria, un amigo que actualmente vive en Australia, y es aquel en cuya casa tuve la experiencia con el juego de “la copa”, él no recuerda absolutamente nada.

Hace poco apareció mi ex novio de los 18 años, el de la anécdota de la alianza, en fin, también voy conociendo gente nueva que está interesada en el libro de La Reconexión y me pidió que se lo envíe, y es muy interesante como se van armando nuevas relaciones que tienen que ver más con los temas que yo estudio ahora.

Conocí una nueva persona a través de internet, que me pidió el libro, que es maestra de Reiki, que le recomendaron el libro, que estudia numerología, y también le gustan las cosas que a mí me interesan, y también está escribiendo un libro con sus extrañas experiencias.

Y como digo, todo se va armando en este rompecabezas, de infinitas piezas, donde en algún momento, todas encajarán perfectamente, y mientras tanto lo tratamos de armar, sin saber cuántas piezas hay, cuántas nos faltan, si lo vamos  a terminar de armar, todo es un eterno misterio.

Hablando con una de mis ex compañeras de primaria recordé que a los 10 años les hacía test de personalidad, creado por mí por supuesto, con preguntas afines a nuestra edad.

Les daba puntaje a las distintas preguntas y les daba el resultado final.

Y sobre mi ex novio recordé que hace muchos años, cuando hacía mucho tiempo que ya no nos veíamos,  me envió por correo para mi cumpleaños un hermoso libro ilustrado con un  poema  en portugués de Vinicius De Moraes y en honor a aquellos tiempos aquí lo transcribo.

Soneto de Fidelidade

Vinicius de Moraes

De tudo ao meu amor serei atento
Antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto
Que mesmo em face do maior encanto
Dele se encante mais meu pensamento.

Quero vivê-lo em cada vão momento
E em seu louvor hei de espalhar meu canto
E rir meu riso e derramar meu pranto
Ao seu pesar ou seu contentamento

E assim, quando mais tarde me procure
Quem sabe a morte, angústia de quem vive
Quem sabe a solidão, fim de quem ama

Eu possa me dizer do amor (que tive):
Que não seja imortal, posto que é chama
Mas que seja infinito enquanto dure.

Vinicius de Moraes, “Antologia Poética”, Editora do Autor, Rio de Janeiro, 1960, pág. 96.

Hoy día está divorciado, con dos hijos grandes, ésto lo supe recién ahora, en todos estos acontecimientos que van sucediendo mientras voy escribiendo.

Y decidí retomar la escritura que tenía un poco abandonada, porque en este tiempo que no escribí, volví a tener  los viejos problemas que tenía en mi trabajo, y volvemos a tener problemas económicos y financieros, y falta de trabajo, y sentí que el libro me iba ayudando a mí misma a superarme.

Por eso decidí escribir nuevamente y comenzar a auto ayudarme  y seguir adelante, con esperanza y fuerzas.

Por otro lado, no lo quiero hacer demasiado largo y pesado.

Cuál es la intención final de este libro?

Aún no lo sé.

Por un lado escribir es una terapia excelente.

Por otro lado, es como abrir un baúl de recuerdos lleno de polvo, y se convierte en una caja de Pandora llena de sorpresas.

Van sucediendo cosas constantemente, porque así es la vida, como la carta de La Rueda de la Fortuna, en el Tarot, una vez para arriba, otra vez para abajo, pero siempre dando vueltas, nunca está quieta.

También quizás sea un testimonio principalmente para mis hijos, y por otro lado para mis amigos, conocidos, familiares, mi marido, aunque los que me rodean saben muy bien mi manera de pensar.

Hace muy poco también tuve otra gran satisfacción, la novia de mi hijo mayor, que se fue de viaje y no sabemos si volverá, me escribió una carta muy emotiva, dándome las gracias por ser tan peleadora, por no rendirme, diciéndome que para ella soy una fuente de inspiración, comparándome con su mamá, que también vino de otro país, con todo lo que eso implica y se dejó vencer por las circunstancias, se cansó de pelear, y a ella, su hija le duele mucho ver a esa madre vencida por la vida, triste y sin esperanzas.

Por otra parte me decía que sentía el calor de hogar que se siente en cada esquina de mi casa y que cuide mucho el amor que hay en mi casa, porque es una gran bendición que debo agradecer cada día de mi vida.

Soy muy consciente de todo lo que voy logrando, no con poco esfuerzo, pero sí con mucha fe, convencida de que nunca debemos aceptar las cosas tal cual nos las dicen, tenemos que sentirnos a gusto con ellas, en todo debe haber  mucho amor, porque cuando no hay amor somos muy infelices, y luego nos enfermamos porque no podemos superar ese desamor.

Tengo mi vida casi perfecta, sólo me cuesta mucho superar mi problema de trabajo, pero en algún momento la Rueda de la Fortuna me sonreirá definitivamente, y los pequeños problemas económicos que nos persiguen desde hace tanto tiempo, se irán solucionando definitivamente.

Los chicos  a medida que van creciendo, nos necesitarán  menos, estudiarán, trabajarán, tendrán sus propias carreras, quizás se casen y tengan su propio hogar, y todo se irá solucionando con el tiempo.

Parece mentira, pero ya pasaron más de nueve años  que estamos en Israel, los chicos eran chicos en ese momento, ahora son todos grandes, sólo la más chiquita que tiene once años está la mayoría del tiempo con nosotros, los demás están poco y nada en la casa.

Todos se adaptaron al idioma, a la sociedad, a las costumbres, hicieron sus amigos y novios acá.

Para nosotros todavía es un poco más difícil, porque ya estamos grandes para algunas cosas y para otras todavía no somos tan viejos.

Lo más importante es que nuestros hijos estén bien y felices.

Que nosotros dos (mi marido y yo) sigamos juntos por mucho tiempo, amándonos y respetándonos como siempre, ayudando y apoyando a nuestros hijos cuando sea necesario.

Y por sobre todas las cosas que todos crean que nada es una casualidad en la vida, que todos formamos parte de este gran rompecabezas universal, que todos tenemos un papel importante que cumplir en esta sociedad, que uno completa al otro, que existe una fuerza superior, que cada uno la llama y la entiende como quiere, pero es más fuerte e inteligente que nosotros y no la podemos gobernar, por lo tanto nos conviene saber convivir con ella, y aprender a manejarnos con ella para nuestro bienestar.

Que la felicidad es un estado mental, los problemas los creamos nosotros, y así como los creamos los podemos solucionar si los miramos desde otra perspectiva.

Aquí agregaría la tan sabia frase de Albert Einstein:

“No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos.”

Espero que mi vida personal, mis anécdotas, mis vivencias, todo lo que cuento en esta especie de testimonio, sirva no sólo a mi gente, sino a todo el mundo, y de esta manera poder poner mi granito de arena contribuyendo al bien de todos.

Soy una convencida de que la mayoría de las enfermedades no existen, nosotros las creamos.

La envidia y la codicia nos hacen mucho daño, nos envenenan la vida y no nos dejan disfrutar de lo bueno.

El pensar todo el tiempo que todo ya está inventado y que nosotros no podemos cambiar las reglas, es la única opción a la que no debemos rendirnos.

Siempre usé la creatividad como solución, adaptar las cosas a lo que yo necesito, siempre respetando las reglas existentes y sin molestar a nadie.

Más de una vez, yo fui la primera, la que innovó y atrás mío tuve varios seguidores, sólo es cuestión de animarse, si no hacemos ningún daño no tenemos por qué tener miedo de ser distintos, de hacer algo nuevo, de innovar o crear.

Para eso somos personas pensantes e inteligentes, no para repetir modelos ya creados, tenemos también derecho a crear nuestros propios modelos de acuerdo a nuestras necesidades.

Bueno, no los quiero marear más.

Los dejó con todo este material para que lo mediten y lo mastiquen, y luego si quieren me den su propia opinión.

Sé que no todos van a estar de acuerdo, a algunos les gustará más, a otros menos, otros no les interesará y otros lo recomendarán.

Estoy abierta a todas las opiniones, siempre que sean con respeto y con cierto nivel.

Los que quieran escribirme están invitados a mi dirección de mail:

fuks_silvia@hotmail.com  ó en mi página de Facebook: Silvia Ciesla de Fuks.

Los espero a todos con nuevos aportes.

Con mucho cariño ante todo a mis seres queridos y luego a los que llegue a través de estas páginas.

Silvia Nancy Ciesla de Fuks.